zanahorias

20 años de equilicuá

    Equilicuá cumple 20 años, Zanahorias no fue el primer montaje de esta compañía pero, sin lugar a dudas, fue el que marcó un antes y un después en la forma de hacer y entender el teatro.
Sus inicios en el 2001 en un café-teatro de
Logroño no anticipaba de ninguna manera el recorrido que tendría después.
Cuatro actores, una historia: la competición de un grupo de  nobles, sin otra ocupación más que el aburrimiento profundo, por ser lo más
destacado socialmente.
Por aquella época la prensa del corazón hacia furor, los famosos “por nada” llenaban las portadas y las pantallas. Zanahorias vino a contar esa misma historia desde otro punto de vista, la trasladó al siglo XVIII, la engalanó, la hizo pedante, la convirtió en un juego y la encumbró.
El experimento no estaba carente de riesgo, salíamos de un montaje desigual como fue Obsex@s nuestra segunda producción, un paso más allá de aquel primer espectáculo Mil Clases de Amor totalmente cabaretero. Obsex@s exploraba otros terrenos, sin despegarse demasiado del cabaré se metía de lleno en un teatro que quería contar más cosas, más allá del mero divertimento, lo malo de aquello es que quería contar “demasiadas” cosas.
Zanahorias nació clara, concisa, estructurada (quizá la más estructurada de todas) de todas las que había escrito Antonio Zancada hasta entonces, sabía qué quería contar y lo contaba.
Cuando salió de aquel café-teatro, pidió crecer a otros escenarios. Se incorporó un personaje más, que la perfeccionó e hizo que la obra se convirtiera en un mecanismo de relojería. Con padrinos de lujo Ernesto Caballero y Susana Hernández, desembarcó en la sala Triángulo en pleno barrio de Lavapiés en Madrid y sucedió el milagro. Se prolongó durante tres años con lleno absoluto, se convirtió en un referente de la escena alternativa madrileña. Empezamos a acostumbrarnos a oír hablar de nuestra obra como si ya no fuera algo nuestro. El público la hizo suya, reía, incluso a carcajadas, pero todos, todos veían que aquello era algo más que una simple comedia. Como dijo alguien “pusimos el espejo ante la sociedad” )
Con el viaje de Francisco Reyes, miembro fundador de la compañía, a Nueva York, un nuevo milagro sucedió.
Era un sueño imposible, pero lo imposible a veces sucede. En 2006 Zanahorias se estrenó en el teatro Duke Theater en pleno Broadway  neoyorquino, en español y en inglés, y simplemente se volvió estratosférica.
Ganó 9 premios internacionales, los ACE, los “Hola awards”, los “sin Límite”
En 2008 volvió a Madrid y casualidad o no fue la primera obra que se hizo en el Centro Cultural de la Villa bajo el nuevo nombre de “Fernán Gómez”

Os proponemos una celebración, os proponemos una fiesta,con el reparto original que la hizo grande, Raquel Cordero, Natalia Hernández, Francisco Reyes, Mercedes Salvadores y Antonio Zancada. No como un gran montaje, sino con la sencillez del principio, donde nuestro escenario era un simple suelo ajedrezado. Un montaje muy sencillo, una lectura dramatizada, una reunión para celebrar lo que nos hace únicos a todos lo que nos dedicamos a esto, el teatro.
Y para celebrar que una compañía pequeña, muy pequeña como es Equilicuá tiene el valor de cumplir 20 años de carrera y se hace grande,.

sinopsis

Reino de Puritania. Mediados del siglo XVIII.  Tras su impecable fachada la clase noble esconde los más sucios secretos.  La decadencia se respira en el aire. Cuanta más depravación y menos talento se  tiene, más alto y más  lejos se llega en Puritania.
Madame del Sagrado Corazón,  conocedora de todos los trapos sucios del reino y dueña de la famosa "casa de juegos"  Le Paradis, decide lavarle la cara al pequeño país de una vez por todas.
 Madame obliga a dos damas de alta alcurnia,  la Condesa de ¡Eh! y la Marquesa de ¡Ahhh!,  a retarse en un duelo definitivo. Aquella que consiga someter al "affaire" de su contraria al más alto grado de humillación será proclamada como la “Dama Más Depravada del Reino”.
 Sus contrincantes serán el Marqués de ¡Ufff! y el mismísimo Rey ¡Oh! Primero de Puritania. Durante esta encarnizada lucha de divas saldrán a la luz  secretos hasta entonces inconfesables y se desatará la más maquiavélica de las venganzas.

la crítica ha dicho

Como los palos de flamenco llamados de ida y vuelta, Zanahorias saltó el gran charco del Atlántico y, tras su paso por Nueva York, regresó enriquecida y triunfante.  Empezó hace algunos años en la sala Triángulo y ha regresado con aires de nuevo rico, mas sin perder por ello su perfidia, ni su humor paródico y disparatado.
Habría que exigirle a Antonio Zancada una mayor presencia en los escenarios españoles, aunque me temo que eso ya no es tanto cuestión suya como de empresarios y productores. Para convencerse del talento teatral de Zancada, no es imprescindible, aunque viene muy bien, el aval neoyorquino. No se sabe muy bien qué pintan las zanahorias en este enredo de depravación en el reino imaginario de Puritania; pueden ser un veneno temible, un antídoto, una idea malsana de liberación, una humillación o un símbolo fálico entre la sociedad promíscua y
sodomita de Puritania; todos huyen de tan cromática hortaliza como de la peste; es una amenaza secreta que tiene su sitio en escena y su sentido dramático en el juego de los personajes. Poco ha de importar, por lo tanto, su simbolismo depravado, si es que puede tenerlo en una sociedad cuyo fundamento y medro se basa precisamente en la depravación.
El meollo teatral de Zanahorias es una competencia de doblez y lascivia en un país llamado Puritania regido por un monarca bujarrón y una nobleza más imbécil que lujuriosa. El nombre de la protagonista que regenta una casa de citas, Le Paradise, es más que un acierto onomástico; Madame del Sagrado Corazón es el eje de esa moral y de ese juego de depravación. Va de tuerta, con un parche en un ojo, al estilo de la duquesa de Eboli, pero tiene vista de águila y astucia de serpiente para envolver en situaciones inverosímiles a las aristócratas arpías y putánganas y al propio rey; éste, va al meublé Le Paradis, para encamarse con un noble, aspirante por pura lógica de su sexualidad y por el derecho que le otorga su regia aventura amoros a reina de Puritania.
La escenografía recrea con elegante sobriedad un salón de época, la acción se desencuaderna con el vértigo luminoso de una comedia de enredo y la interpretación entra en una dinámica corporal que tiene algo de títeres y mucho de farsa exquisitamente maquiavélica. Puro gozo de un teatro sin complejos, desvergonzado, hiperbólico, fresco, sutilmente crítico. E incluso metafóricamente moralista si entendemos por tal no una norma de conducta sexual, sino la denuncia de un poder absoluto que tapa, con juegos de fornicación, la maldad intrínseca de su naturaleza”


JAVIER VILLAN
“Juegos de Fornicación”
Crítica para el diario “El Mundo”

 

el elenco

Raquel Cordero

como Madame del Sagrado Corazón

 

Natalia Hernández

como Condesa de ¡Eh!

 

Francisco Reyes

como Marques de ¡Ufff!

 

Mercedes Salvadores

como Marquesa de ¡Ahhh!

 

Antonio Zancada

como ¡Oh! I de Puritania

 

Escrita y dirigida por:

Antonio Zancada

 

 

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